De Martina y los hombres pájaro…

Uno nunca se va del todo,
hay un hilo invisible que une
a la mariposa a su árbol;
la madre nodriza imaginaria que
por leche da nostalgia y fuerza y valor.
Fuerza y valor…
Martina

Justamente antier, 21 de marzo, a tres días de la celebración del Día Mundial del Teatro para Niños y Jóvenes, tuve chance de ir al teatro Hidalgo (en Colima) y disfrutar de Martina y los hombres pájaro, texto de la dramaturga Mónica Hoth en la dirección de Karelia Amezcua.

Entre el público estaban niños, pequeños y grandes, y también habíamos adultos y jóvenes, muy variada la audiencia. Muchos reímos, y en ocasiones también callamos y tal vez en esos lapsos, recordamos… sí, recordamos, a aquellos padres que tuvieron que irse como mojados y cruzar el Bravo, para lograr el anhelado sueño americano.

Qué curioso pensar que un niño no se da cuenta de lo que implica tener un papá que se convierte en hombre pájaro que tiene que volar lejos de casa. Los pájaros suelen volar muy alto y grandes distancias, todo depende de su especie y plumaje, en este caso, depende también de sus sueños y esperanzas.

Digo curioso pensar que un niño no se da cuenta, porque son precisamente ellos, los niños, personitas sensibles y receptivas, que saben si alguno de sus padres sufre, o cuando la situación económica de su familia está en peligro. Oh sí, se dan cuenta de ello.

Todos en el pueblo de Martina saben que Martín, su papá, tal vez ya ni regrese, porque tal vez ya olvidó de dónde viene incluso, tal vez ya olvidó a su familia. Pero Martina se rehúsa terminantemente a esos feos pensamientos, tanto, que decide aventurarse a tal empresa llena de peligros y de malas personas, hasta de una bruja la cual, ha capturado en jaulas como prisioneros a todas esas aves, a todos los hombres pájaro. A pesar de todo, Martina es una niña muy valiente que quiere desesperadamente ir en busca de su papá y ayudarlo a regresar a su hogar.

Pero Martina debe esperar, como su mamá espera a su papá, como su abuela materna esperó al abuelo materno, como su abuela paterna esperó al abuelo paterno. Esa, es la verdad de las mujeres del pueblo, que se han quedado solas y llenas de nostalgias, pero que nunca olvidan.

La magia del escenario de los chicos Caracol se llena de personajes fantásticos: una presentadora de un show donde le entregará la llave maestra a Martina para abrir cualquier jaula; Dorotea, la que recoge las plumas caídas de los hombres pájaro en el Bravo; la serpiente, que en alucinaciones le habla a Martina e incita a la aventura, una vez que ha depositado su veneno en la picadura; los gigantes, centinelas de los hombres pájaro y, finalmente, la Bruja, la malvada bruja que ha cautivado los recuerdos, las esperanzas, los sueños de todo aquél que se atreva a cruzar la frontera.

Esa es la historia de Martina y de todos, de quienes han esperado, llorado, y por qué no, de quienes han olvidado de dónde vienen y jamás regresan a su verdadero hogar.

La compañía de Teatro Caracol, así como todas las personas implicadas en este bello montaje, lograron emociones con muchos altibajos. El retrato de la situación de miles y miles de niños y familias que sufren por la partida de un ser amado para convertirse en hombres pájaro. Mágicos momentos en el corazón de los espectadores gracias a las luces y la música, a la creativa y sencilla escenografía, en fin, todos elementos importantes que conducen la atención y emoción del público para culminar en la magia del teatro.

La Compañía de Teatro Caracol está integrada por niños y adolescentes (¡crecen muy rápido!) de Colima, dirigidos por la maestra Karelia Amezcua. Esta compañía ha logrado importantes pasos en el teatro no sólo de Colima, sino también del país, al formar actores con un gran talento que demuestran en cada puesta en escena. Han participado en importantes festivales y encuentros como el reciente Encuentro Nacional de Teatro Infantil 2018 en Taxco, Guerrero, con la obra Malas palabras, de Perla Szuchmacher; participaron en la FILIJ 2016 con Pasos y entremeses, de Lope de Rueda y Miguel de Cervantes Saavedra; o también su participación en el VII Encuentro Regional de Teatro hecho por Niñas y Niños de la Zona Centro Occidente 2012, entre otras valiosas participaciones en diferentes partes de Colima y del país. Además, Karelia Amezcua ha sido acreedora a distintas emisiones de una de las becas más famosas e importantes en el gremio artístico: FONCA.

Enhorabuena para esta compañía y todas las personas que están detrás de este arduo trabajo. ¡Enhorabuena por el teatro de calidad en Colima!

Por Cero

Colima, Col. 22 de marzo de 2018

Martina y mamá ©Javier Flores Cruz
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