Verdaderas pesadillas escritas en 15 relatos

¿Te atreverías a escribir y describir una de tus pesadillas?

Imágenes o sueños que tratamos de olvidar o contar a alguien con la idea de que no se hagan realidad. Incluso, hemos despertado por nuestros propios gritos o sollozos de lo que nuestro cerebro ha creado mientras dormimos. Mundos fascinantes, si se quiere ver de esta manera, y muchos de ellos, aterradores.

He terminado de asustarme con El cuaderno de las pesadillas (2012), un libro especial de Ricardo Chávez Castañeda, ilustrado por el artista plástico e ilustrador mexicano Israel Barrón, quien también ha participado en otros proyectos como Bestiario de seres fantásticos (2016) al lado de la autora Norma Muñoz Ledo; Las almas de la fiesta y otros cuentos del día de muertos (2017) de Judy Goldman, entre otros bellos libros.

Desde la imagen de la portada hasta cada una de las que definen los 15 relatos sombríos de este libro, encontramos colores opacos, mucha penumbra, figuras redondas y punzantes, tal como la narrativa de Ricardo. Me sorprendió encontrar de nuevo que los personajes principales y las voces narrativas en primera persona son niños. Desde su visión de las cosas los niños pueden ver y percibir el miedo en todas partes, algo que la adultez no nos permite percibir, por el simple hecho de que hemos perdido la inocencia y un tanto de sensibilidad; en un niño Richardiano la diferencia radica en qué hacer con ese miedo y cómo trascender, ya sea a la muerte o a un limbo en el reino de los vivos donde ya no somos los mismos después de vivir una tragedia.

Tal es el caso en el primer relato de este hermoso y macabro libro. “El mago”, donde los niños no vuelven nunca a ser los mismos después de incluirse en un acto de magia que el mago de un circo itinerante lleva a cabo ¿Qué les ha pasado y porqué si ellos se debilitan o cambian para siempre, los payasos del circo se vuelven más fuertes? Supongo que sabes la respuesta lector, y que todo funciona como una vil trampa donde los niños nunca vuelven a ser los mismos.

He marcado (atesorado ya) al menos nueve de estos relatos que, debo confesar, y sin ánimo de asustar sino para poder dormir esta noche, me han conmocionado y horrorizado. Entre ellos destaco “La feria”, “La sangre”, El buen cielo”, “Las huellas”; sin demeritar el resto de relatos, claro está.

¿Quién teme a quién? ¿Los niños temen a algún monstruo? No en este libro. Aquí los niños temen a los adultos y a lo que no pueden ver; el temor encaminado a lo que no pueden explicar, ¡y no es para menos! Incluso, me parece muy interesante esta postura, porque hoy como adulto es a lo que más temo, pero lo que a su vez me hace avanzar. Los niños que crea Ricardo Chávez cada vez me sorprenden más, ellos saben lo que los destruye, lo ven a la cara y enfrentan, aún sin importar que sean sus propios padres.

15 textos increíbles e ilustrados hermosamente.

Ricardo Chávez Castañeda
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