A tu palo gavilán, y a tu matorral, conejo: dos perspectivas de la Muestra Nacional de Teatro

En 2019 participé como equipo organizador de Colima en la 40 Muestra Nacional de Teatro. En conjunto con el equipo de la Coordinación Nacional de Teatro llevamos a cabo esta edición especial por primera vez en el estado. A partir de ahí se abrió un panorama de más posibilidades dentro de mí: cosas que no había considerado o imaginado. Y ahora en 2022 fui seleccionada para vivir una vez más la experiencia de la muestra nacional de teatro, pero desde la perspectiva de participante, en específico con Jóvenes a la Muestra.
Quiero reflexionar sobre estas dos perspectivas porque han sido un aporte de gran peso a mi persona y mi formación. Planteo estas preguntas para abrir diálogo: ¿qué es la muestra nacional de teatro? ¿qué significa para mi participar en una muestra nacional de teatro? Y, finalmente ¿cuáles son los beneficios para la comunidad teatral de México y la sociedad en general con la muestra nacional de teatro? Con base en estas preguntas iré tejiendo mi reflexión, que surge de mi experiencia y de lo observado en colectivo.
Puntos de partida o “A donde el corazón se inclina, el pie camina”
La primera edición de la muestra nacional de teatro fue en León, Guanajuato, en 1978. Desde entonces se ha procurado este espacio año tras año con la intención de promover, dialogar e impulsar el teatro hecho en México. Ha sido itinerante del norte hacia el sur, pasando por el centro y de vuelta al norte. Ha visto pasar miles y miles de espectadores, miles de creativos, gestores, técnicos, programadores, artistas escénicos, y paisajes de cada ciudad que la acoge. La muestra nacional ha sido, es y será un espacio lúdico, crítico y de diálogo para diferentes perfiles profesionales. Y hoy en día su apertura ha permitido la inclusión de más voces o discursos expresados en un abanico de teatralidades.
La muestra va tomando forma de acuerdo a los discursos y necesidades del contexto nacional. Es por ello que fluctúan el número de proyectos y puestas en escena por edición. Su transformación se va dando por medio de esas voces que denuncian temas, claman un espacio para ser escuchadas y, sobretodo, insertan significaciones en ejercicios escénicos para transmitir una idea, mensaje, denuncia. Así como en esta edición se habló de un paisaje de las teatralidades en México, ha ido entretejiéndose un diálogo colectivo crítico. De esta forma, cada edición de la muestra nacional ha sido portavoz.
Y, finalmente, la recepción de la sociedad hacia con la muestra ha permitido que esta siga en pie por más de 40 años. Todavía queda mucho por decir y escuchar. Este espacio promete ser inacabado, sostenido por los mismos mexicanos que acuden como espectadores, así como los que no; por las compañías teatrales y por las voluntades que continúan con la tarea de su organización. Como vemos este espacio que se vive una vez al año, durante 9 a 10 días intensos de actividades, y que tiene itinerancia por todo el país, resulta ser el único en su especie por la magnitud de organización que requiere. Estos son los puntos de partida con los cuales quiero dar paso a la primera pregunta: ¿qué es la muestra nacional?
“Dime con quién andas, y te diré quién eres”
Antes de que me contrataran en el restaurante dije que en noviembre de este año necesitaría permiso por 10 días. El motivo: la muestra nacional de teatro en Coahuila. Aún no sabía si sería seleccionada en la convocatoria de jóvenes a la muestra, pero al menos ya estarían avisados de que me iba. Me dieron el trabajo con el permiso incluido. Los resultados fueron publicados y apareció mi nombre como representante de Colima. Y ahora sí: “me voy a Coahuila en noviembre”, comenté.
Pero la primera reflexión acerca de explicar a qué iba surgió a la pregunta de mi jefa: ¿y a qué vas? ¿qué es la muestra nacional? Entonces, en un intento por ser precisa y segura de mi lugar en la muestra, atiné a decirle: “bueno, es un encuentro de teatro donde se reúnen propuestas de todo el país, y durante nueve o diez días se presentan diferentes obras. También hay otras actividades como encuentros de reflexión, mesas de diálogo, etc. Y yo voy por parte de una convocatoria que se llama ‘jóvenes a la muestra’, y debo ver obras y escribir sobre ello”.
Después de esta respuesta sentí que quería decirle más cosas, recordando mi experiencia en la edición que tuvimos en Colima. Sentí que me quedé corta. Con el paso de los días surgían comentarios como: “a ver Anahí, tú que sabes de teatro, de qué lado acomodamos los menús para que se vean mejor…” Entonces, entendí que la explicación que había dado no era suficiente, porque mi jefa pensó incluso que yo había estudiado teatro. Mientras que mi perfil de participante era como gestora y promotora cultural. Y mi experiencia con el teatro ha sido como espectadora o parte del equipo gestor y operativo. El reto más difícil fue explicar a mis padres a qué iba a Coahuila, ¿por qué lo expreso así? Porque debía justificar el hecho de que su hija viajara sola a una ciudad grande y desconocida. Eso era la idea principal de la muestra nacional de teatro para ellos.
Una muestra nacional de teatro es el encuentro teatral más importante del país. Primera idea que puede explicar el fenómeno. Sin embrago, un encuentro teatral que sucede de una convocatoria a nivel regional, estatal o municipal (incluso en una comunidad pequeña), tiene la misma relevancia que el nacional siempre y cuando su impacto en la sociedad sea visible. Es decir: si bien la muestra nacional reúne a un gran número de participantes y espectadores, y cuenta con recursos importantes para su ejecución y desarrollo, su objetivo principal es impactar al mayor número posible de personas. La misma intención de macro sucede en micro: llegar al mayor número de audiencias. Entiendo que la muestra nacional es una catapulta en cierto sentido, haber estado en la selección de proyectos puede considerarse un gran mérito a la carpeta artística o CV personal de quien se postula. Sin embargo, la muestra no es lo mejor del teatro en México, sino una selección de productos artísticos cuyos discursos respondieron a las búsquedas temáticas del contexto actual.
Quien inyecta energía, constancia y pensamiento crítico a sus proyectos para plasmarlos en montajes escénicos a través del teatro, la danza o la música, está generando espacios igual de importantes que la muestra nacional. Considero que la pluralidad de festivales, circuitos, encuentros, y otras manifestaciones teatrales en pequeña o grande escala, suman a ser canales de difusión y apertura. Además de generar vínculos entre artistas escénicos que los motive a seguir tejiendo redes y continuar participando en convocatorias. “Dime con quién andas, y te diré quién eres”: me gustaría leer la historia de alguna directora o director escénicos (u otro perfil) cuyo trabajo inició tal vez en talleres de teatro, o en escuelas especializadas y que, con el paso del tiempo y su participación en eventos de teatro, les llevó a donde están ahora. Pienso en una Sayuri Navarro, en una Michelle Guerra, en una Karelia Amezcua, en un Fernando Leija, por mencionar algunas personas implicadas y apasionadas de su quehacer teatral.
En esta ocasión, como participante de jóvenes a la muestra, tuve un maravilloso equipo diverso. Escritoras, dramaturgos, actrices y actores, productoras, escenógrafas, gestores y promotores culturales ¿qué me llevo de cada uno de ellos? Diversas maneras de concebir el mundo y de crear. Estoy segura que tuvimos un contagio de saberes que suma a nuestra labor propia dentro de nuestras vocaciones. Porque si algo tenemos en común es que el teatro nos ha atrapado, desde sus diversos lenguajes. Aplaudo que existan estas convocatorias porque fomentan la profesionalización de quienes participan. Y este impacto que se concentra en la muestra nacional durante los días que se vive en la ciudad que la recibe, se va a todo el país cuando los jóvenes a la muestra regresan a casa; cuando las compañías regresan a casa; cuando alguna persona que jamás había visto teatro lo hace por vez primera y luego regresa a casa, emocionado por contar lo que vio.
“Tanta carne y yo chimuelo”
Antes de ser servidora pública en la Secretaría de Cultura de Colima, tenía poco acercamiento a las artes en general. Fue al ingresar a la Facultad de Letras y Comunicación cuando mi horizonte de posibilidades se fue expandiendo (y continúa). Me maravillé de entrar al mundo de las artes por medio de los libros, el cine, la música, el teatro. Comencé a llenarme de nuevos gustos basados en el arte. Ahora iba al teatro, a ciclos de cine, a vivir una vida estudiantil con un diálogo que antes desconocía. Me encontraba fascinada ante todo lo que había que ver y hacer. Una vez egresada de la licenciatura, este camino de hacer relaciones y contactos con la comunidad artística me llevó a laborar en la Secretaría de Cultura de Colima (que ahora es la subsecretaría de cultura).
Si ya venía maravillada por el arte, aquí pude sumergirme hasta perderme. Conocí diferentes expresiones artísticas e hice contacto con la comunidad cuyo quehacer cultural está ligado intrínsecamente a sus vidas: personas cuya vida gira en su actividad artística. En esta experiencia que duró casi cinco años, participé en la gestión y programación de diferentes eventos. Entre festivales, muestras estatales o programas culturales. Amplia era la tarea en esta dependencia que requería de mayores jornadas de trabajo y exigía presencia en cada evento. Me dejé llevar por ello y entonces me vi absorbida por las diferentes etapas de un festival: desde su gestión, programación, hasta su operación. Sin embargo, todo sucedía a nivel municipio o estado. Cuando nos dieron la noticia de ser la sede para la edición 40 de la muestra nacional de teatro, de inmediato quise saber más. Era la primera ocasión que escuchaba de este evento. Y era la primera vez que participaría en ella como parte del equipo organizador. Conforme avanzaba el tiempo las reuniones de trabajo y el contacto por medio electrónico con el equipo federal se hicieron necesarios. Pocos días antes del arranque comenzó a llegar a Colima el equipo de la coordinación nacional. Entonces cada cual teníamos ya funciones designadas y la emoción a flor de piel, pues la expectativa era alta y nuestra emoción también. Durante el transcurso de la muestra se presentaron altibajos que fueron resolviéndose sobre la marcha, a medida de las posibilidades.
Para mí esos días de intensa labor significaron un parteaguas. Conocer a muchas personas cuyo trabajo era llegar al público por medio de una puesta en escena fue maravilloso. Los requerimientos de gestionar, programar y operar un evento de esta magnitud son bastos, tanto así que se inician las gestiones justo después de cerrar una edición pasada. He de agregar que, durante los días de la muestra, mis energías se vieron mermadas poco a poco; empecé la muestra con una actitud y energía, y la cerré con otras. Como parte del proceso normal y de desgaste que tuvimos. Cuando una comunidad o grupo social entran “en fiesta”, tanto el tiempo como sus actividades cotidianas se transforman. Es momento de usar el mejor ajuar, preparar la mejor comida y tener una actitud festiva. Es un tiempo especial por el que se atraviesa. Como tal tiene diferentes etapas de emociones y actividades hasta llegar al cierre o declive. Al terminar la fiesta el momento para la nostalgia llega y los implicados retoman la cotidianeidad.
¿Qué sucede con la energía corporal antes, durante y al terminar la muestra? Como participante de la parte organizativa razoné lógico el hecho de sentir demasiado cansancio y desgaste físico. Porque la actitud, las actividades y la convivencia con tantas personas en un solo día multiplicado por nueve, es un movimiento enorme de energía. La empresa de ser gestor, programador u operativo de eventos artísticos o culturales necesita de una fuerza de voluntad y compromiso. Y eso lo vi en cada uno de mis compañeros del gran equipo que conformamos la edición 40. En lo personal el vaivén de emociones y energías del día a día fueron creciendo y decreciendo. Me parece interesante cómo la programación de actividades puede generar que los participantes vuelvan a recargar energías o, por el contrario, no se tome en cuenta este factor biológico.
Ahora bien, en esta ocasión como participante de jóvenes a la muestra me fui a Coahuila con la idea ingenua de que sería pan comido. “Llegas, ves obras, asistes a actividades de reflexión, convives, y listo…” Eso fue lo que pensé. Pero fue totalmente diferente, fue un relajo de emociones y energías. Al observar a mis compañeras me percaté de que también estaban agotadas; conforme participábamos en actividades de reflexión y diálogo, muchas de nosotras tuvimos momentos personales de sanación o conciliación con nosotras mismas. Y esto no se lee en la convocatoria de la muestra. Ninguna cláusula o punto menciona que tendrás un desgaste físico y emocional; no se menciona que el encuentro será contigo principalmente, confrontándote por medio de los diferentes discursos planteados; en ninguna parte leí que llorarías mucho porque, posiblemente, el fenómeno de la muestra fue el escaparate para emociones que traías atoradas por ahí. Y esa para mí fue la belleza, lo sublime, de vivir tanto teatro.
Decir que fui a ver obras de teatro es por mucho quedarme corta cuando hable sobre mi participación con jóvenes a la muestra. Desconozco si los diferentes productos que surgen a causa de este espacio impactan en diferentes formas a quienes se encargan de gestionar los recursos para la muestra. Me gustaría saber ese ‘algo’ que han hecho muy bien las generaciones anteriores de becarios para que siga existiendo este programa. Celebro y aplaudo a cada persona implicada en los procesos que conforman la programación, así como la ejecución de cada etapa. Fui una joven a la muestra y eso representó un enorme recordatorio para aprender a valorar mi trabajo y mis sueños.
Puntos de llegada u “Ojos que te vieron ir, cuándo te verán volver”
¿Qué significa el uso de refranes para un mexicano y por qué gustan tanto? Una respuesta pudiera ser que los refranes son nuestra forma de responder con humor y sabiduría ante una situación adversa o afortunada. En un dicho o refrán están depositadas las creencias sobre un tema en particular para responder a una situación que lo amerite. En lo personal, comencé a escuchar dichos y refranes cuando era niña; sin embargo, para entender su significado necesité de una experiencia en la mayoría de sus casos. De acuerdo con Samuel Flores-Huerta (2016) los dichos o refranes se componen estructuralmente de dos argumentos: el primero define la causa y el segundo anuncia la consecuencia. De estos argumentos surge un conocimiento que hace del refrán una frase con sentido práctico.
Entonces, es parte de nuestra naturaleza y herencia recurrir a las formas básicas o heredadas para comunicarnos una idea, sentimiento, un momento cumbre que sucede en el instante o está latente en la sociedad. Con el paso del tiempo las ideas y los discursos sociales van tomando formas diferentes, ¿cómo se renuevan los discursos de un país? Si pongo de ejemplo la violencia infantil o la migración, son dos grandes temas que han aquejado a la sociedad por generaciones, entonces ¿de qué forma la representación de estas narrativas vuelve a darse renovada y urgente? Pensaba en esto mientras vi algunas de las obras y proyectos escénicos en la muestra nacional. Y cómo es que el teatro y, mejor aún, las teatralidades que pueblan el país son esas voces renovadas con temas tan viejos que siguen golpeando con nuevas fuerzas. Un refrán es un texto heredado, una máxima cuya vigencia es atemporal porque, como el teatro u otra expresión artística, está intrínsecamente ligado a los discursos que la sociedad va generando. Veamos a Herón Pérez Martínez sobre el refrán:
Un texto contextualizado, en general concreto, produce su significación de la confluencia entre lengua y contexto. Modificado el contexto, por la razón que sea, se modifica necesariamente tanto el mecanismo de significación como la significación misma. Esto es, justamente, lo que pasa con el tipo de máximas conocidas como refranes. Nacidos en un medio en donde prevalecía el lenguaje concreto, el medio rural, al cambiar el medio o ser sacados de él se metaforiza-ron por necesidad (1987, p. 31).
En esta edición de la muestra nacional se habló de ella como un paisaje de las teatralidades en México. La necesidad de un espacio donde confluyeran las diferentes significaciones o imaginarios colectivos sobre temas urgentes dirigió el diálogo en cinco diferentes coordenadas: de la urgencia, del territorio, de género, de la memoria en resistencia y las coordenadas por imaginar. Considero relevante esta metáfora entre una muestra nacional de teatro y el lenguaje de un refrán. Porque ambos con contenedores de un contexto el cual, por las circunstancias políticas y sociales de la sociedad, puede modificarse para referir o significar lo que sucede actualmente. “Al cambiar el medio se metaforizaron por necesidad” (p. 31) es el fenómeno social que observé durante la muestra y con mayor interés para mi perspectiva como espectadora y participante. Y ahora vivimos experiencias como Proyecto Virginia, al situarnos en un bosque para escuchar a la naturaleza; o piezas performáticas como Jardín, con ninguna palabra dicha y con todo el cuerpo hablando un lenguaje distópico.
Ya sea en la edición 40 o la 42, o todas las ediciones que ha tenido la muestra, ¿cómo medir su impacto en la sociedad? Los datos duros que pueden responder en lo inmediato a esta pregunta los genera la institución encargada del programa. Podemos saber el número de compañías seleccionadas, el número de becarios, el número de invitados especiales y el público asistente a cada actividad (si es que se llevó un conteo). Sin embargo, la muestra también impacta a personas como: empleados de los hoteles sede donde reciben a becarios, artistas, organizadores; a empleados de las empresas contratadas para servicios de traslados o alimentación. Este es otro tipo de impacto de una muestra nacional. De mayor suerte será que dichas personas antes mencionadas tengan curiosidad y pregunten: ¿y qué es la muestra nacional de teatro? También está el público asistente; los transeúntes que ven publicidad impresa de la muestra y se preguntan: “qué será eso”, o dirán: “ya quiero que empiece para ver a tal compañía”. La audiencia en las redes sociales que dejan su huella digital con ‘me gusta’ o ‘me encanta’; algunos otros podrán dejar su ‘me enoja’ o ‘me entristece’, porque no tendrán forma de ir a la muestra nacional ese año, o simplemente porque tienen una opinión adversa a la selección de proyectos o becarios. Abrir este espacio y trabajar en su programación conlleva una responsabilidad heredada de quienes estuvieron antes. Sí por mejorar y apretar tuercas, pero también porque sea un espacio donde se muestren los diversos disrcusos que la sociedad está produciendo. Incluido lo dicho con lo no dicho; teatro clásico con performance; proyectos escénicos y proyectos audiovisuales.
Cuando fuimos a La jabonera, en Torreón, para ver Quinces, nos cruzamos en el camino con una señora que pasaba por ahí, vio alboroto y quiso acercarse para ver qué había. Entonces nos preguntó: “oiga ¿y qué va a haber allá?”. Le dijimos sobre la obra de teatro y las actividades de la muestra, muy alegres la invitamos a que se quedara. Visiblemente emocionada y con una expectativa ya creada, nos respondió: “sí me voy a quedar, pero deje le hablo a mis hijas para que se vengan, yo vivo por aquí”. La señora habló por teléfono y acto seguido nos agradeció por la información. Sentí un dejo de orgullo por sentir que sembramos algo en esa persona, y mucha alegría de ver su emoción por participar y que sus hijas también lo vivieran. Ahí, en estos momentos en donde compartimos lo que queremos que otros vivan (pensando en este contexto de la muestra) se cumple uno de los objetivos básicos: impactar como gota de agua en la calma superficial del estanque… (estanque)
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Bibliografía
Pérez Martínez, H. (1987). Hacia una paremiología mexicana. El Colegio de Michoacán: CONACULTA.
Referencias
Flores-Huerta, S. (2016). Dichos o refranes: compendio temático. CopIt-arXives.
Celebra la Muestra Nacional de Teatro 35 edición en Monterrey, Nuevo León, consultado el 25 de noviembre de 2022 en https://www.cultura.gob.mx/estados/saladeprensa_detalle.php?id=36892
Programa mnt Coahuila 2022. INBAL, Secretaría de Cultura.