También con las manos podemos sentir la música. Una reseña de “Five”, quinto álbum de White Lies

También con las manos podemos ver cosas. El tacto es un sentido maravilloso que además de sentir, nos deja leer e imaginar lo que queramos.

Vivir la experiencia de ver y sentir música con tus manos mientras escuchas una banda de indie rock ahora es posible con White Lies, de quien les hablaré hoy no como crítico de música (porque de hecho no los soy) sino como una aficionada de su música.

En este lanzamiento de su quinto álbum de estudio llamado Five (febrero de 2019), incursionaron en ser la primera banda en todos los tiempos que lanza uno de sus álbumes acompañado de un libro o cancionero con sus letras en sistema braille y en tinta a idioma inglés.

Pero… ¿quiénes son estos White Lies?

En 2007 surge como un pasatiempo después de escuela un grupito llamado Fear of Flying; se reunían para compartir música y crear música o tal vez bromear que lo hacían. Este grupo de estudiantes de una universidad de Pitshanger Village en North Ealing, Londres, decide tomar en serio este proyecto y ahora, con 10 años cumpliditos de trayectoria musical y 5 álbumes de estudio se han convertido en una banda interesante, desde mi punto de vista. La voz de Harry McVeigh siempre me es agradable. Incluso me hace recordar algo que no ha sucedido, es una voz con nostalgia y eco en el tiempo.

Hablemos en braille…

¿Se imaginan cómo funciona la música en braille? Investigué un poco al respecto y me encontré con la musicografía, que se refiere al modo de representar la música en braille; pero esta representación solo aplica a escribir notas musicales, no letras de canciones. Existen músicos, ciegos, sordos, mudos, con otras realidades que nos confrontan a la pregunta ¿cómo lo hacen? (pero eso es otro tema del cual hablar en otra ocasión). Como decía, estoy maravillada con este disco. Claro que hay que tomar en cuenta algunos factores como: país de origen de la banda (que tiene que ver con la economía y el estatus o la visión de la banda); el braille como código es universal, pero cuando lo vemos en cada lengua o idioma de un país a otro presenta algunas variaciones o extensiones en sus alfabetos.

¿Por qué lanzar un disco con esta característica? Lo primero que se me viene a la mente es la palabra inclusión, tan recurrida en estos tiempos. Pero saben, no importa la razón tanto como el resultado. Produjeron el cancionero en colaboración con el Real Instituto Nacional de Personas Ciegas (RNIB) y un porcentaje de las ventas será destinado al instituto; o si lo prefieres, puedes hacer alguna donación en línea en el enlace que viene en la reseña del libro que presentan en su sitio oficial los White Lies. Además de que toda la gráfica del disco es hermosa.

Me gustaría mucho saber de otros cancioneros en braille.

Time to give

Time to give es el quinto sencillo de la banda. Saben, siempre seguiré en pie que Big TV es mi disco favorito de White Lies, no solo porque con esas rolas los conocí y desee verlos en concierto en Guadalajara (2017), sino también porque la lírica, el sentido de sus metáforas y la música que acompaña la nostálgica voz, me parecen elementos bien hechos y que me hacen sentir e imaginar. Llegó después Friends. Ufff, una etapa para llorar y sentir la emoción amorosa (¿o desamor?) al límite. Con Five me queda claro que su música va madurando. Como repito, no soy crítico de música, pero me gusta hacer este tipo de experimentos entre los primeros discos de una banda y cómo va marcando su camino, su transición respecto a sus nuevas producciones. Time to give tiene una duración mayor a los 5 minutos y altibajos geniales. A qué somos sensibles en este momento y cuánto estamos dispuestos a dar. Las otras ocho rolas que completan el disco son muy buenas; temas como la soledad, el desapego, la identidad sexual, etc., son algunas de las guías que nos llevan por un túnel oscuro y nostálgico. Por cierto, White Lies ve a México como su segunda casa (lo han mencionado en varias entrevistas… ¡y les encanta nuestra gastronomía!), tanto así que el videoclip de Believe it se llevó a cabo en Tijuana. Ya lo puedes ver en YouTube.

En fin, creo que toda la música que conozco (la buena música que conozco) ha sido gracias a mi hermano mayor. Compartir música es un acto tan íntimo porque revela mucho de una persona: sus pensamientos y sentimientos más sinceros y profundos, desinhibidos ya de cualquier frontera o apariencia.

Espero haber picado un poco tu curiosidad si es que no conocías esta banda…

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Verdaderas pesadillas escritas en 15 relatos

¿Te atreverías a escribir y describir una de tus pesadillas?

Imágenes o sueños que tratamos de olvidar o contar a alguien con la idea de que no se hagan realidad. Incluso, hemos despertado por nuestros propios gritos o sollozos de lo que nuestro cerebro ha creado mientras dormimos. Mundos fascinantes, si se quiere ver de esta manera, y muchos de ellos, aterradores.

He terminado de asustarme con El cuaderno de las pesadillas (2012), un libro especial de Ricardo Chávez Castañeda, ilustrado por el artista plástico e ilustrador mexicano Israel Barrón, quien también ha participado en otros proyectos como Bestiario de seres fantásticos (2016) al lado de la autora Norma Muñoz Ledo; Las almas de la fiesta y otros cuentos del día de muertos (2017) de Judy Goldman, entre otros bellos libros.

Desde la imagen de la portada hasta cada una de las que definen los 15 relatos sombríos de este libro, encontramos colores opacos, mucha penumbra, figuras redondas y punzantes, tal como la narrativa de Ricardo. Me sorprendió encontrar de nuevo que los personajes principales y las voces narrativas en primera persona son niños. Desde su visión de las cosas los niños pueden ver y percibir el miedo en todas partes, algo que la adultez no nos permite percibir, por el simple hecho de que hemos perdido la inocencia y un tanto de sensibilidad; en un niño Richardiano la diferencia radica en qué hacer con ese miedo y cómo trascender, ya sea a la muerte o a un limbo en el reino de los vivos donde ya no somos los mismos después de vivir una tragedia.

Tal es el caso en el primer relato de este hermoso y macabro libro. “El mago”, donde los niños no vuelven nunca a ser los mismos después de incluirse en un acto de magia que el mago de un circo itinerante lleva a cabo ¿Qué les ha pasado y porqué si ellos se debilitan o cambian para siempre, los payasos del circo se vuelven más fuertes? Supongo que sabes la respuesta lector, y que todo funciona como una vil trampa donde los niños nunca vuelven a ser los mismos.

He marcado (atesorado ya) al menos nueve de estos relatos que, debo confesar, y sin ánimo de asustar sino para poder dormir esta noche, me han conmocionado y horrorizado. Entre ellos destaco “La feria”, “La sangre”, El buen cielo”, “Las huellas”; sin demeritar el resto de relatos, claro está.

¿Quién teme a quién? ¿Los niños temen a algún monstruo? No en este libro. Aquí los niños temen a los adultos y a lo que no pueden ver; el temor encaminado a lo que no pueden explicar, ¡y no es para menos! Incluso, me parece muy interesante esta postura, porque hoy como adulto es a lo que más temo, pero lo que a su vez me hace avanzar. Los niños que crea Ricardo Chávez cada vez me sorprenden más, ellos saben lo que los destruye, lo ven a la cara y enfrentan, aún sin importar que sean sus propios padres.

15 textos increíbles e ilustrados hermosamente.

Ricardo Chávez Castañeda

¿Cómo sobrevivir a una pérdida así? Reflexiones en torno a “El fin de la pornografía” de Ricardo Chávez Castañeda

Después de leer y releer, marcar y encontrar las citas que consideré perfectas para mi tesis, caigo en cuenta que no he logrado digerir esta novela.

Publicada en 2005 y, como parte de una tetralogía que habla de muchos “fines”, El fin de la pornografía es una novela densa y profunda. Indudablemente, quedan muchas preguntas sin respuesta, situaciones límite que, como menciona Ricardo, son esenciales en su literatura obsesiva.

Esta tetralogía se compone de: el fin de la guerra, el fin de la narrativa, el fin de la tragedia y el fin de la pornografía. En su proyecto original, Ricardo planteó estos cuatro títulos, sin embargo, solo el fin dedicado a la pornografía conservó su nombre original, el resto de los fines se publicaron con otros títulos; por cierto, el último vio la luz el año pasado.

El diálogo que se establece entre lo que se termina y lo que se pierde, es inevitable. ¿Cómo sobrevivir a una pérdida así? es la pregunta a la cual no termino de responder. Imagina la siguiente situación hipotética: eres un hombre que despierta un día normal, como cualquier otro, y te das cuenta que tu miembro viril está desprendido de tu cuerpo, ¿cómo reaccionar ante esta situación? En el transcurso del primer capítulo de la novela, “El orden de la tragedia”, se observa la reacción del personaje en su situación límite: completa pérdida de la razón, en aislamiento y penumbra por querer ocultar su pérdida.

En todo el discurso de la novela, sobre todo en los monólogos del personaje principal castrado (lo refiero así ya que los personajes de Ricardo no tienen nombres propios en esta novela) siempre se remite al vacío, a lo que ya no está en su cuerpo, a la pérdida, a no saber quién es en su nueva identidad.

Identidad. Palabra mágica que nos abre un abismo de posibilidades. Esta es una de las cuestiones que se critican, plantean, exploran, proponen en la novela ¿Cómo reacciona la sociedad en esta obra? De la forma en la que reacciona cualquier grupo social o colectividad al sentirse amenazado ante lo que desconoce, y el resultado es atroz.

Algunas de las estrategias narrativas con las cuales el lector se enfrenta son los espacios de la novela: la oscuridad y la penumbra de una casa; la humedad como alegoría de lo podrido; el moridero, como espacio a donde va a parar todo el dolor humano y los que sufren sus pérdidas.

La pregunta queda abierta y tienes una serie de elementos para responderla o no hacerlo.

Por el momento, la exploración e interpretación desde la trinchera de la antropología simbólica me ha dado pautas interesantes de análisis, ya que el lenguaje simbólico que se encuentra en la literatura es vastísimo.

De Martina y los hombres pájaro…

Uno nunca se va del todo,
hay un hilo invisible que une
a la mariposa a su árbol;
la madre nodriza imaginaria que
por leche da nostalgia y fuerza y valor.
Fuerza y valor…
Martina

Justamente antier, 21 de marzo, a tres días de la celebración del Día Mundial del Teatro para Niños y Jóvenes, tuve chance de ir al teatro Hidalgo (en Colima) y disfrutar de Martina y los hombres pájaro, texto de la dramaturga Mónica Hoth en la dirección de Karelia Amezcua.

Entre el público estaban niños, pequeños y grandes, y también habíamos adultos y jóvenes, muy variada la audiencia. Muchos reímos, y en ocasiones también callamos y tal vez en esos lapsos, recordamos… sí, recordamos, a aquellos padres que tuvieron que irse como mojados y cruzar el Bravo, para lograr el anhelado sueño americano.

Qué curioso pensar que un niño no se da cuenta de lo que implica tener un papá que se convierte en hombre pájaro que tiene que volar lejos de casa. Los pájaros suelen volar muy alto y grandes distancias, todo depende de su especie y plumaje, en este caso, depende también de sus sueños y esperanzas.

Digo curioso pensar que un niño no se da cuenta, porque son precisamente ellos, los niños, personitas sensibles y receptivas, que saben si alguno de sus padres sufre, o cuando la situación económica de su familia está en peligro. Oh sí, se dan cuenta de ello.

Todos en el pueblo de Martina saben que Martín, su papá, tal vez ya ni regrese, porque tal vez ya olvidó de dónde viene incluso, tal vez ya olvidó a su familia. Pero Martina se rehúsa terminantemente a esos feos pensamientos, tanto, que decide aventurarse a tal empresa llena de peligros y de malas personas, hasta de una bruja la cual, ha capturado en jaulas como prisioneros a todas esas aves, a todos los hombres pájaro. A pesar de todo, Martina es una niña muy valiente que quiere desesperadamente ir en busca de su papá y ayudarlo a regresar a su hogar.

Pero Martina debe esperar, como su mamá espera a su papá, como su abuela materna esperó al abuelo materno, como su abuela paterna esperó al abuelo paterno. Esa, es la verdad de las mujeres del pueblo, que se han quedado solas y llenas de nostalgias, pero que nunca olvidan.

La magia del escenario de los chicos Caracol se llena de personajes fantásticos: una presentadora de un show donde le entregará la llave maestra a Martina para abrir cualquier jaula; Dorotea, la que recoge las plumas caídas de los hombres pájaro en el Bravo; la serpiente, que en alucinaciones le habla a Martina e incita a la aventura, una vez que ha depositado su veneno en la picadura; los gigantes, centinelas de los hombres pájaro y, finalmente, la Bruja, la malvada bruja que ha cautivado los recuerdos, las esperanzas, los sueños de todo aquél que se atreva a cruzar la frontera.

Esa es la historia de Martina y de todos, de quienes han esperado, llorado, y por qué no, de quienes han olvidado de dónde vienen y jamás regresan a su verdadero hogar.

La compañía de Teatro Caracol, así como todas las personas implicadas en este bello montaje, lograron emociones con muchos altibajos. El retrato de la situación de miles y miles de niños y familias que sufren por la partida de un ser amado para convertirse en hombres pájaro. Mágicos momentos en el corazón de los espectadores gracias a las luces y la música, a la creativa y sencilla escenografía, en fin, todos elementos importantes que conducen la atención y emoción del público para culminar en la magia del teatro.

La Compañía de Teatro Caracol está integrada por niños y adolescentes (¡crecen muy rápido!) de Colima, dirigidos por la maestra Karelia Amezcua. Esta compañía ha logrado importantes pasos en el teatro no sólo de Colima, sino también del país, al formar actores con un gran talento que demuestran en cada puesta en escena. Han participado en importantes festivales y encuentros como el reciente Encuentro Nacional de Teatro Infantil 2018 en Taxco, Guerrero, con la obra Malas palabras, de Perla Szuchmacher; participaron en la FILIJ 2016 con Pasos y entremeses, de Lope de Rueda y Miguel de Cervantes Saavedra; o también su participación en el VII Encuentro Regional de Teatro hecho por Niñas y Niños de la Zona Centro Occidente 2012, entre otras valiosas participaciones en diferentes partes de Colima y del país. Además, Karelia Amezcua ha sido acreedora a distintas emisiones de una de las becas más famosas e importantes en el gremio artístico: FONCA.

Enhorabuena para esta compañía y todas las personas que están detrás de este arduo trabajo. ¡Enhorabuena por el teatro de calidad en Colima!

Por Cero

Colima, Col. 22 de marzo de 2018

Martina y mamá ©Javier Flores Cruz