Después de leer y releer, marcar y encontrar las citas
que consideré perfectas para mi tesis, caigo en cuenta que no he logrado
digerir esta novela.
Publicada en 2005 y, como parte de una tetralogía que
habla de muchos “fines”, El fin de la
pornografía es una novela densa y profunda. Indudablemente, quedan muchas
preguntas sin respuesta, situaciones límite que, como menciona Ricardo, son
esenciales en su literatura obsesiva.
Esta tetralogía se compone de: el fin de la guerra, el
fin de la narrativa, el fin de la tragedia y el fin de la pornografía. En su
proyecto original, Ricardo planteó estos cuatro títulos, sin embargo, solo el
fin dedicado a la pornografía conservó su nombre original, el resto de los
fines se publicaron con otros títulos; por cierto, el último vio la luz el año
pasado.
El diálogo que se establece entre lo que se termina y
lo que se pierde, es inevitable. ¿Cómo sobrevivir a una pérdida así? es la
pregunta a la cual no termino de responder. Imagina la siguiente situación
hipotética: eres un hombre que despierta un día normal, como cualquier otro, y
te das cuenta que tu miembro viril está desprendido de tu cuerpo, ¿cómo
reaccionar ante esta situación? En el transcurso del primer capítulo de la
novela, “El orden de la tragedia”, se observa la reacción del personaje en su
situación límite: completa pérdida de la razón, en aislamiento y penumbra por
querer ocultar su pérdida.
En todo el discurso de la novela, sobre todo en los
monólogos del personaje principal castrado (lo refiero así ya que los
personajes de Ricardo no tienen nombres propios en esta novela) siempre se
remite al vacío, a lo que ya no está en su cuerpo, a la pérdida, a no saber
quién es en su nueva identidad.
Identidad. Palabra mágica que nos abre un abismo de
posibilidades. Esta es una de las cuestiones que se critican, plantean, exploran,
proponen en la novela ¿Cómo reacciona la sociedad en esta obra? De la forma en
la que reacciona cualquier grupo social o colectividad al sentirse amenazado
ante lo que desconoce, y el resultado es atroz.
Algunas de las estrategias narrativas con las cuales
el lector se enfrenta son los espacios de la novela: la oscuridad y la penumbra
de una casa; la humedad como alegoría de lo podrido; el moridero, como espacio a
donde va a parar todo el dolor humano y los que sufren sus pérdidas.
La pregunta queda abierta y tienes una serie de
elementos para responderla o no hacerlo.
Por el momento, la exploración e interpretación desde
la trinchera de la antropología simbólica me ha dado pautas interesantes de
análisis, ya que el lenguaje simbólico que se encuentra en la literatura es
vastísimo.